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El
papel de la endoscopia terapéutica en la hemorragia
digestiva, introducida a partir de los años 70, ha
cambiado significativamente el tratamiento y el pronóstico
de las hemorragias digestivas, tanto en los pacientes sin
hipertensión portal como en los que presentan este
síndrome. Inicialmente parecía que la endoscopia
no modificaba el pronóstico de los sangrantes y posiblemente
este hecho deba relacionarse con el uso inadecuado de los
datos obtenidos por esta técnica. Esto cambió
con la introducción de la endoscopia terapéutica,
puesto que a partir de la exploración endoscópica
se adoptaron medidas terapéuticas, que con frecuencia
la implicaban directamente. Así, las maniobras hemostáticas
endoscópicas permitieron reducir significativamente
tanto la tasa de cirugía de urgencia como la de mortalidad
inducida por la hemorragia. Estos datos, aunque no son directamente
extrapolables a los pacientes con hipertensión portal
(HTP), si que pueden ser similares cuando se trata de pacientes
con HTP que sangran por lesiones distintas a la ruptura
de varices esofagogástricas.
La primera etapa en el tratamiento de la
hemorragia es el diagnóstico de la lesión
sangrante. De hecho la endoscopia ofrece una elevada fiabilidad
diagnóstica en la hemorragia digestiva alta, pero
hay que señalar que esta fiabilidad es distinta en
los pacientes con y sin HTP. En los pacientes sin HTP la
endoscopia tiene una marcada eficacia diagnóstica
durante la hemorragia activa. Esta capacidad diagnóstica
se mantiene muy elevada y casi al mismo nivel durante las
24 h que siguen a la obtención de la hemostasia.
En cambio en los pacientes con HTP la endoscopia diagnóstica
debe efectuarse cuanto antes, ya que la eficacia diagnóstica
disminuye significativamente a partir del momento en que
se obtiene la hemostasia.
En la HTPl, además de las varices
y de las lesiones comunes a los pacientes sin hepatopatía
crónica, se ha identificado otra lesión que
se considera íntimamente relacionada con los cambios
que produce la HTP y que también puede ser causa
de hemorragia digestiva: la denominada gastropatía
de la hipertensión portal (GHP). Esta entidad
se caracteriza por una dilatación vascular difusa
en la mucosa gástrica, más o menos intensa
y en la que las alteraciones vasculares no parecen estar
directamente relacionadas con el grado de HTP. Su presencia
parece relacionarse con un aumento de las anastomosis arteriovenosas
permeables, del contenido de hemoglobina en la mucosa y
de la velocidad de la sangre en los capilares dilatados.
Todo ello se traduce en congestión, sin que exista
hipoxia[i]. Estas lesiones parecen más frecuentes
en pacientes con insuficiencia hepatocelular avanzada, sin
que se conozcan con precisión los mecanismos de la
inducen. Como factores coadyuvantes o asociados se han citado,
la presencia de abundante circulación colateral por
HTPy también que se haya efectuado esclerosis o ligadura
de las varices esofágicas. Posiblemente las técnicas
que impiden el paso de la sangre desde las colaterales gástricas
hacia la vena ázigos, tengan un papel importante
en su aparición. Existen evidencias indirectas que
sugieren que si la obliteración de las varices no
es profunda la incidencia de gastropatía es inferior.
Desde el punto de vista del diagnóstico
endoscópico, en la GHP hay que distinguir distintas
alteraciones: hiperemia, dilataciones vasculares angiomatosas,
focos de hemorragia y diapédesis. La hiperemia se
traduce por destacar la estructura morfológica de
la mucosa gástrica, lo que se conoce con la denominación
de mosaico. Las dilataciones venosas angiomatosas
son manchas intensamente rojas que pueden llegar a ser ligeramente
sobre-elevadas. Las hemorragias se traducen por puntos negros
que demuestran hematina. Finalmente la diapédesis
se pone de manifiesto por puntos sangrando activamente,
generalmente con mínimo débito, sin que se
asocie a sustrato lesional macroscópico en el punto
donde se produce la hemorragia. La observación de
la primera de las alteraciones descritas corresponde a la
forma denominada leve de la GHP, mientras que
la asociada a alguna de tres últimas configuran la
GHP avanzada o grave. La importancia de distinguir entre
leve y grave reside en el riesgo de sangrar, que es mucho
más elevado en las formas graves. De entre todos
los pacientes con HTP que presentan hemorragia digestiva
alta, alrededor del 10% de algunas series lo hicieron por
GHP y en ellos las lesiones eran de tipo angiomatoso en
un tercio y hemorragias intramucosas y diapédesis
en los dos restantes[ii]. Las lesiones de tipo angiomatoso
afectan con mayor frecuencia al antro, donde inicialmente
se reconoció la entidad, aunque también se
pueden observar en el fornix y en el cuerpo gástrico.
La regresión de las lesiones y la variación
en intensidad es frecuente[iii].
La hemorragia por GHP puede ser aguda y
con elevado débito, aunque es más frecuente
que se manifieste en forma de anemia crónica. Estas
hemorragias crónicas con frecuencia tienen requerimientos
transfusionales elevados. Los pacientes que han presentado
hemorragias agudas por GHP, con frecuencia recidivan, así
Perez-Ayuso[iv] cita una tasa de recidiva del 62% al año
y DAmico del 75% a los cinco años[v].
Las formas mínimas no precisan tratamiento.
Las formas graves pueden originar hemorragias crónicas
y ocasionalmente hemorragias agudas de débito elevado,
estas con una elevada tasa de recidiva. En ellas, el tratamiento
mediante la supresión de la secreción ácida
no ha dado resultado alguno. La administración de
estrógenos y progesterona, que parece reducir la
hiperemia y la presión portal en animales de experimentación,
no tiene resultados en clínica, comportando riesgo
de trombosis. En el momento actual se considera que en la
hemorragia crónica por GHP el tratamiento más
eficaz es el mismo que el que se utiliza como profilaxis
de la primera hemorragia por varices. Así, Lebrec
ha demostrado que el propranolol, administrado a dosis que
consiguen una reducción de la frecuencia cardíaca
en un 25%, además de ser eficaz en la prevención
de la hemorragia por varices, también es útil
para tratar la hemorragia crónica por GHP[vi]. Para
evitar recidivas también se utiliza propranolol,
y Perez-Ayuso cita que la tasa de recidiva hemorrágica
a los 3 años desciende del 93% en un grupo no tratado
(control), al 48% en el grupo tratado con propranolol a
la dosis señalada. A pesar de estos resultados la
administración de propranolol no mejora la supervivencia
que parece depender, tal como sucede en la hemorragia por
varices, de la función hepática más
que de la propia hemorragia.
Para el tratamiento de la hemorragia aguda
de débito elevado se ha utilizado somatostatina y
productos vasoactivos derivados de la vasopresina. En algunos
casos la falta de respuesta al tratamiento con estas sustancias
han motivado la aplicación de técnicas más
invasivas, como la embolización de la arteria esplénica,
la esplenectomía y la devascularización gástrica.
También se ha citado la eficacia del shunt postosistémico
o intrahepático (TIPS). En hemorragias persistentes
y recidivantes han sido eficaces técnicas endoscópicas
con inyección de esclerosantes en puntos sangrantes
localizados, aunque en otros casos ha sido necesario efectuar
una derivación portosistémica asociada a antrectomía
o transplante hepático. Existen referencias de la
posibilidad de utilizar técnicas de fotocoagulación
con láser Nd-YAG a baja potencia para no producir
lesiones transmurales. Y de electrocoagulación con
Argon-beam plasma coaulación, que actua de forma
superficial y permite el tratamiento de lesiones difusas
de la mucosa antral. En el seguimiento de estos casos se
ha demostrado la eficacia hemostática así
como algún caso de crecimiento posterior de pólipos
hiperplásicos en la mucosa antral.
Bibliografía
[i].Panés J, Bordas JM, Piqué
JM et al Effects of propranolol on gastric mucosal perfusion
in cirrhotic patients with portal hypertension. Hepatology
1993; 17: 213-218.
[ii].Estada V, Loscos JM, García
Paredes J, Del Pozo A, Ismail J, Estrada RV. Tratamiento
de la hemorragia persistente o recidivante por lesiones
de gastropatía de la hipertensión portal.
Gastroenterol Hepatol 1995; 18: 366-368.
[iii].Hou MC, Lin HC, Chen CH et al. Changes
in portal hypertensive gastropathy after endoscopic variceal
sclerotherapy or ligation.an endoscopic observation. Gastroenterol
Endosc 1995;42: 139-144.
[iv].Perez-Ayuso RM, Piqué JM, Bosch
J et al. Propranolol in prevention of recurrent bleeding
from severe portal hypertensive gastropathy in cirrhosis.
Lancet 1991; 337: 1431-1434.
[v]. DAmico G, Monalbano L, Triana
M et al. Natural history of congestive gastropathy in cirrhosis.gastroenterology
1990; 99: 1558-1564.
[vi].Lebrec D, Poynard
T, Hillon P, et al. Propranolol for prevention of recurrent
gastrointestinal bleeding in patients with cirrhosis. N
Engl J Med 1981;305: 1371-1373.
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