| 1.- INTRODUCCION
Si bien la pancreatitis aguda puede
ser debida a muy diversas etiologías, la pancreatitis
aguda de origen biliar (PAB) es la más frecuente
en los países mediterráneos, con porcentajes
del 60-70% respecto al total. Estas cifras aun son
mayores si consideramos que el 45-50% de las llamadas
pancreatitis idiopáticas son debidas a la presencia
de cristales de colesterol cuyos agregados (> 10
cristales) se comportan como si de un cálculo
se tratara.
Dentro de los distintos mecanismos
patogénicos propuestos para la PAB, hoy goza
de mayor aceptación la teoría obstructiva
respecto a otras hipótesis como el reflujo
biliar o duodenal al
conducto pancreático.
Según esta teoría, la obstrucción
del conducto pancreático, bien por la presencia
de un cálculo a nivel de la ampolla de Vater
o bien por el edema e inflamación generado
a dicho nivel tras el paso del mismo al duodeno, sería
determinante para desencadenar la inflamación
pancreática.
El valor de la endoscopia, concretamente
de la colangiopancreatografía retrógrada
endoscópica (CPRE), en la PAB ha cambiado radicalmente
en los últimos años, ya que de ser una
prueba prácticamente contraindicada por el
temor a agravar la evolución de la propia pancreatitis
ha pasado a jugar un importante papel en la terapéutica
de esta entidad. Hoy en día las indicaciones
aceptadas de CPRE son: tratamiento precoz de la PAB
grave, tratamiento electivo de la PAB una vez superado
el episodio agudo con persistencia de coledocolitiasis
(asociado a colecistectomía o como tratamiento
único en determinados pacientes) y el tratamiento
de ciertas complicaciones como pseudoquistes y fistulas
pancreáticas.
2.- CPRE URGENTE EN PAB.
Han sido publicadas diversas series,
con resultados controvertidos. En tres estudios controlados
con un amplio número de pacientes, se aboga
por la utilidad de realizar una CPRE urgente (primeras
24-72 horas de evolución de la pancreatitis)
frente al tratamiento conservador en las PAB graves,
entendiendo como tales aquellas con valoración
pronóstica inicial desfavorable (Glasgow, Ranson,
APACHE II), fallo sistémico o presencia de
complicaciones locales. En estos trabajos, el grupo
de pacientes tratados mediante CPRE urgente presenta
una evolución más favorable y con menores
tasas de morbimortalidad respecto a los pacientes
tratados de forma conservadora.
A pesar de existir un consenso respecto a la indicación
de CPRE urgente en este subgrupo de PAB, algunos aspectos
siguen siendo controvertidos, el momento de realizar
el procedimiento dentro de las primeras 72 horas y
la conveniencia de realizar esfinterotomía
endoscópica (EE) sistemática en estos
pacientes.
Respecto al primer punto, se ha observado
que la gravedad de las lesiones pancreáticas
está directamente relacionada con la duración
de la obstrucción. Asimismo, el riesgo de aparición
de colangitis es mayor en función de la persistencia
de la obstrucción. Parece deseable pues que
la descompresión de la via biliopancreática
sea lo más precoz posible. Sin embargo, esta
precocidad se ve limitada tanto por la inexactitud
inicial de los criterios pronósticos utilizados
en la actualidad (48 horas para evaluación
pronóstica rigurosa) como, en ocasiones, por
las limitaciones propias de cada centro hospitalario.
No existe uniformidad de criterio
respecto a que pacientes se debe realizar una EE,
ya que mientras algunos autores la realizan sólo
en caso de evidenciarse coledocolitiasis, otros la
realizan sistemáticamente. Considerando la
posibilidad de que cálculos de pequeño
tamaño, barro biliar, o aglomerados de microcristales
puedan pasar desapercibidos en la colangiografía,
el posible papel del edema papilar post-migración
de cálculo y la probabilidad de que otros cálculos
puedan migrar a traves del cístico hacia colédoco,
creemos aconsejable la realización sistemática
de EE.
Existe un mayor consenso en realizar
CPRE a los pacientes con pancreatitis aguda con vía
biliar dilatada, colangitis o en las formas graves
de pancreatitis de mala evolución y sospecha
de etiología biliar.
3.- CPRE ELECTIVA EN PAB.
3.1.- CPRE ASOCIADA A COLECISTECTOMIA.
Tras un episodio de PAB, la posibilidad
de presentar un segundo brote se estima en el 60%
si no se actúa sobre la patología biliar
de base. Así, en estos pacientes está
indicada la realización de una colecistectomía,
habitualmente via laparoscópica. Sin embargo,
la indicación de CPRE es más compleja.
Teniendo en cuenta que sólo el 20% de pacientes
presenta coledocolitiasis una vez resuelto el brote
agudo de pancreatitis, parece evidente que no está
justificada la realización de CPRE a todo paciente
con antecedentes de PAB sino sólo en aquellos
en los que existe la certeza o una alta sospecha diagnóstica
de que sean portadores de cálculos en la via
biliar.
La indicación de CPRE es clara
en caso de demostración ecográfica de
coledocolitiasis, ictericia persistente o aparación
de colangitis. Sin embargo estos supuestos representan
una minoría de enfermos. Hay numerosos trabajos
que apuntan la utilidad de alteraciones ecográficas
(via biliar dilatada) y analíticas (elevación
de GPT, Fosfatasa Alcalina, Bilirrubina) como parámetros
predictivos de la existencia de coledocolitiasis,
pero los resultados son en ocasiones contradictorios.
Según nuestro criterio, es necesaria la coexistencia
de varios de ellos para indicar la práctica
de una CPRE, teniendo mayor valor predictivo la elevacion
de bilirrubina. Actualmente para los casos dudosos
a las exploraciones de imagen habituales, se puede
recurrir a la colangioresonancia magnética
nuclear (CRMN).
Respecto al momento idóneo
para realizar la CPRE existe controversia en la literatura.
Es un hecho que la cirugía laparoscópica
está en continuo progreso, siendo ya habitual
en centros con gran experiencia la actuación
sobre la via biliar realizando colangiografías
intraoperatorias y la eventual extracción de
calculos de la via biliar. Otra posibilidad es la
realización de una CPRE peroperatoria durante
la colecistectomía laparoscópica, que
permite realizar los dos actos terapéuticos
consecutivamente. Esta situación no es extrapolable
a la mayoría de hospitales de nuestro entorno,
por lo que creemos que la CPRE sigue vigente y debe
realizarse de forma previa a la intervención
ante el infrecuente pero posible fracaso en la cateterización
o en la extracción de los cálculos.
Al igual que en la CPRE urgente, debe siempre acompañarse
de EE por las razones previamente aducidas.
3.2.- CPRE NO ASOCIADA A COLECISTECTOMIA.
En ocasiones, la CPRE más
EE puede ser el único tratamiento en pacientes
con antecedentes de PAB. Este es el caso de enfermos
con colecistectomía previa y que, por la presencia
de coledolitiasis residual o de novo, desarrollan
una PAB y de los pacientes que son considerados de
alto riesgo quirúrgico por la existencia de
enfermedades graves concomitantes o por ser mujeres
gestantes.
En el primer supuesto, la realización
de CPRE más EE resuelve el problema de forma
definitiva. En los casos con vesícula in situ,
se han comunicado excelentes resultados con una baja
tasa de recidiva y de complicaciones tardías.
No obstante, cuando se trata de pacientes gestantes,
creemos aconsejable la práctica de una colecistectomía
tras el parto, una vez finalizado el periodo de lactancia.
La CPRE y EE en pacientes con vesícula
in situ, comporta un aumento en el número de
complicaciones tardías de la EE, a expensas,
básicamente de colecistitis. Es por ello que
siempre se debe indicar la colecistectomía
tras la realización de la EE, pero antes debemos
valorar las ventajas, inconvenientes y riesgos personales
de cada paciente.
4.- CPRE EN COMPLICACIONES DE LA PAB.
La CPRE es de gran utilidad en pacientes
que desarrollan un pseudoquiste pancreático
tras sufrir una PAB una vez trascurrido el tiempo
necesario para que éste madure (al menos 6
semanas). Ademas de definir la integridad del sistema
ductal y la posible comunicación de este con
el pseudoquiste, permite actuar terapéuticamente
mediante la realización de esfinterotomía
del Wirsung y drenaje transpapilar con drenaje nasopancreático
o prótesis pancreática. En los casos
en los que el pseudoquiste comprime y protruye en
la pared gástrica o duodenal, otra alternativa
de tratamiento endoscópico sería la
realización de una quistogastrostomía
o quistoduodenostomía, procedimiento que será
expuesto en otro capítulo de estos protocolos.
Una minoría de pacientes con PAB severa desarrolla
una disrupción del conducto pancreático
y una fístula secundaria que ensombrece la
evolución del proceso. En estos casos, la descompresión
del conducto pancreático mediante la colocación
de una prótesis pancreatica , ha mostrado ser
una buena alternativa terapéutica. En ocasiones
se realiza previamente una esfinterotomía del
esfinter pancreático.
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